5 claves básicas para ajustar tu sillín

Fran Martinez Mas

5 claves básicas para ajustar tu sillín

julio 6, 2017 Hablando de ciclismo 0

Establecer el ajuste idóneo del sillín es uno de los temas o pilares clave de la biomecánica aplicada al ciclismo. Puesto que nos encontramos ante una cadena cinética cerrada, este elemento tendrá incidencia directa sobre las angulaciones resultantes en cadera, rodillo y tobillo.

El modo más habitual para establecer una altura inicial de la que partir podemos resumirla en cinco pasos:
1. Averiguar la distancia en centímetros que hay desde el periné (entrepierna) hasta el suelo. Debemos hacerlo con la equipación ciclista, descalzo  y con la espalda pegada a una pared. Lo ideal es emplear un nivel para asegurarnos que éste permanezca perpendicular a la vertical y a continuación toma la medida hasta el suelo.

2. El resultado obtenido debemos multiplicarlo por 0,890 (repite la operación anterior varias veces y toma la media de los resultados obtenidos).

3.  La distancia obtenida tienes que colocarla en tu bici tomándola desde el eje pedalier (el centro sobre el que giran las bielas) hasta el centro del sillín.

4. El sillín debe permanecer totalmente horizontal con respecto al plano de la tierra o como mucho -3º de inclinación respecto al mismo; siempre y cuando el ciclista no se “escurra” hacia delante.

5. Por ultimo comprueba el retroceso del sillín resultante; esto podemos hacerlo tirando una plomada desde la punta del sillín y calculando la distancia que hay entre ésta y el centro del pedalier.

Éste es un método llevado a cabo en estático, pero como hemos dicho puede ser un punto de partida. Desde CICLOFIT defendemos el uso de sistemas objetivos que nos muestren las presiones reales que se ejercen sobre el sillín de forma dinámica.

Gracias al sistema de Gebiomized podemos analizar el centro de presiones, el área utilizada de la superficie de apoyo, el punto de presiones máximas y qué porción de presiones reposa en la parte anterior/posterior.

Es decir, como punto de partida podemos emplear el método indicado al principio del post, pero eso solamente supone la “punta del iceberg” ya que debe llevarse a cabo junto con un análisis completo y objetivo del lugar de apoyo de la pelvis sobre el sillín (isquiones) y de su valoración dinámica.